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¿Resplandor o suavidad?

Posted in Verdades del mundo, Visiones de la vida with tags , , , , , , , , , , on octubre 28, 2007 by lostsilentwind

Hace unos días, mientras me bañaba, estaba contemplando un envase de shampoo para el cabello, y se me vino una gran idea a la cabeza. Tal vez parezca ridículo, pero me di cuenta del gran parecido que existe entre las cualidades (y defectos) de las personas y los diferentes cabellos, y de ahí surgió el título “¿Resplandor o suavidad?” ¿qué es, entonces, más importante?

 

Tratándose del cabello, el ideal siempre será el más brillante y al mismo tiempo sedoso. Ahora objetivamente, el brillo se puede lograr de muchas maneras.

 

Está por ejemplo el gel, que lo deja brillante pero duro y con un color más oscuro. También están los llamados “gloss” que funcionan igual que los brillos labiales; se aplican sobre el cabello y voilá, queda deslumbrante, pero si debajo del brillo hay un cabello muerto, opaco y descuidado, eso no va a cambiar por más que lo adornemos. Además de estos hay aceites e infinidad de productos que sirven para “abrillantar y suavizar” pero el brillo más valioso es, como siempre, el más difícil de conseguir. Se trata del que se logra con cuidados, limpieza y atención.

 

Con las personas pasa lo mismo. Todos tenemos una forma distinta de brillar. Unos pueden ser hermosos físicamente, pero tener un corazón duro y oscuridad en su interior. Otros pueden ser incultos, secos e ignorantes, pero adornados de joyas y vanidad. Algunos llenos de talentos pero resquebrajados por dentro. Hay infinidad de variedades pero, al igual que con el cabello, el mejor brillo es el brillo natural. Ese resplandor que irradia un alma bien cuidada, limpia y libre. Que no se deja sumergir en ningún lodazal ni se deja arrastrar por la corriente de los demás.

 

Ahora pasemos al tema de la suavidad. Ésta es quizá más difícil aún de lograr en el cabello. Hay cientos de productos químicos, recetas caseras y ungüentos especiales para lograrlo, pero al fin y al cabo se crea una dependencia de ellos; para ser más claros, el cabello no es suave. Consideremos lo siguiente: un cabello sedoso no es quebradizo ni frágil. Debe ser elástico, firme y liso (liso cada cabello en sí, aún cuando es crespo/rizado). Y lo más curioso es que, generalmente, esto se logra con los mismo cuidados con los cuales se logra el brillo. Limpieza y cuidado. A veces hay que hacer pequeños sacrificios para lograr un cabello perfecto.

Ahora insisto: con las personas es igual. Un alma “sedosa” sería aquella agradable al tacto, esa que nos hace acercarnos y querer permanecer a su lado; alguien bueno. En definitiva, alguien así no tiene que ser sumiso, frágil o inestable. Necesita la dureza suficiente y la flexibilidad para no romperse ante las distintas problemáticas de la vida, ni dejarse doblar o secar por los demás.

Todo esto me lleva de vuelta a la primera pregunta: ¿qué es más importante, suavidad o brillo? Y al final concluyo que ambas son parte de una misma cosa. Si cuidamos y protegemos nuestra forma de ser, si guardamos la limpieza del corazón y la fuerza del ánimo, si sacrificamos pequeñas cosas por ser personas verdaderamente únicas, tendremos ambas cosas, como sucede con nuestro cabello. Lograremos un brillo único y una textura inigualable. Pero esto, por supuesto, no lo consigue cualquiera. Al fin y al cabo ¿quién está dispuesto a ir más allá de las apariencias?

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