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Entre el primer amor y el último amor

Posted in Visiones de la vida with tags , , , , , , , , , , , , , , , on diciembre 20, 2008 by lostsilentwind

Han pasado meses, han pasado años. Aún añoras aquellos días en que la inocencia de tu corazón fue desvelada por primera vez, cuando confiabas y sonreías sin temor al engaño. Y jurabas que las cosas eran tan serias, habías vislumbrado el matrimonio, sentías la fuerza de la verdad latir en tus venas cuando mirabas a esa persona a los ojos. Ése fue tu primer amor. Aquél con el cual sentiste cosas que nunca volverían después, que nunca serían de nuevo por primera vez, el amor con la ingenuidad de la inexperiencia.

Ahora ya creciste. Te diste cuenta de lo inverosímil de tus ideas de entonces, quizá le odias o le amas, tal vez han pasado cientos de días desde la última vez que supiste lo que ocurría en su vida. Y ¿acaso no te has dado cuenta de que lo que extrañas no es a la persona real, sino a la persona que fue?

Todos extrañamos el amor del pasado, en lugar de recordar el porqué del fin de la relación. Si razonaramos un poco, quizá nos daríamos cuenta de que volver atrás sería absurdo, porque lo que existió se perdió en el pasado y no es ya más, lo único que queda es un recuerdo perdido en el viento de nuestras ilusiones. Algunos incluso lo  hicimos; volvimos atrás y ¡oh sorpresa!… nos llevamos la desilusión más grande. ¡Ojalá nos hubiésemos quedado con los buenos recuerdos y no con la cruel realidad de un triste presente!

Entonces, la gran pregunta es ¿podremos algún día volver a sentir lo mismo?

De seguro has vuelto a “amar”, probablemente más de una vez, y sin embargo las comillas nunca se quitan; se parece, pero no es igual. Y te preguntas cuántas veces son necesarias para revivir las sensaciones de antaño, buscas en tantos ojos la mirada que te devuelva la paz y la seguridad sin que éstas lleguen…. hasta que aparece. Esa persona en la que antes no pensabas tanto -simple amistad, decían- , esa misma alma con la cuál has formado un vínculo más sólido que el de los volátiles romances de dos meses, y tu corazón late a un ritmo desconocido para él desde hace años. Ésta vez es consciente, pero la descarga de la adrenalina es la de antes. Tienes dudas con sabor a inocencia. Sabes que podría ser un amor pasajero, una aventura más en el montón, pero tienes el extraño presentimiento de que ahora es diferente; más dulce, más fuerte, más honesto, más duradero.

¿Acaso es posible que el destino nos depare un amor más bello que el primero?

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Amor, impaciencia y rutina… ¿libertad?

Posted in General, Visiones de la vida with tags , , , , , , , , , , , , , on febrero 14, 2008 by lostsilentwind

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Tantas veces hemos creído amar en nuestra vida, que a estas alturas ni siquiera estamos seguros de si todo eso ha sido un sueño. No sabemos si volveremos a amar alguna vez, o incluso dudamos de la existencia del susodicho “amor”

Sin embargo, cuando hemos tenido ese extraño sentimiento también hemos sufrido ahogados por cientos de dudas, probablemente más que cuando no estábamos enamorados.

-La obsesión.

¿No es cierto que, en la primera etapa, te preguntaste cientos de veces si esa persona compartía tus sentimientos? Sí, todos nos lo hemos preguntado tantas veces en la vida, muchas de ellas sin darnos cuenta de que estamos tan ciegos y queremos ser tan exigentes que no notamos que esa persona definitivamente nos ama. Después nos quejamos en el momento en que él o ella se cansa y nos da la espalda en busca de alguien más, dejándonos con el corazón destrozado y a merced de una situación irremediable.

-El temor.

Algunas personas afortunadamente se ven libres de esto, pero la mayor parte sufre más de una vez de terribles celos por cosas insignificantes, como si pretendiéramos que nuestra pareja -o peor aún, si ésta aún no lo es- pasara cada instante de su vida pensando en nosotros. Eso es imposible, y si alguien se ve forzado a pasar demasiado tiempo con una sola persona, esto solo le va a empujar y a alejar con gran velocidad de cualquier sentimiento positivo. Esto es algo que todos deberíamos entender; si alguien te ama no va a necesitar cadenas para permanecer atad@ a ti.

-La rutina.

Probablemente la etapa más terrible y difícil de superar en cualquier relación. El aburrimiento nos encara como un enemigo sutil e invisible que se apodera de cada momento y cada sonrisa forzada, impidiéndonos discernir el momento exacto de su llegada. ¿Cómo saber si ya hartamos a la otra persona, si estamos siendo demasiado agobiantes? ¿Se trata de hablar todos los días o hay que tomar un descanso? En mi opinión, los descansos son necesarios, siempre y cuando se sepa cuando tomarlos. Nunca hay que presionar ni cansar a la otra persona; siempre hay que dejar un tema, una palabra, algo para la próxima vez. Pero, contrariamente a lo que muchos puedan pensar, un descanso en un momento inadecuado puede ser mortal y llevar a una ruptura catastrófica producida por la indiferencia. Si alguien nos necesita y está dispuesto a hablar con nosotros, hay que estar ahí. Nunca dejes que ese alguien se canse de esperarte y se de cuenta de que no te necesita para nada.

-La impaciencia.

Quizá no me equivoque si me atrevo a decir que este es un enemigo tan mortal como la rutina. El momento más difícil de tolerar es aquél en el cual debes considerar a tu orgullo propio y reflexionar si una reacción rápida es lo necesario, o lo mejor es esperar algunos minutos, horas o incluso días. Si tu novi@ no te llamó para saber cómo habías llegado a casa después del cine, no, no es necesario llamarle por teléfono esa misma noche. En cambio si crees que pudo haber un malentendido lo mejor es aclarar las cosas cuanto antes, para impedir que el problema crezca y -peor aún- se oculte detrás de una máscara de frágil indiferencia.

Aún así, es un grave error el querer juzgar a todos de la misma manera, por lo cual las anteriores palabras son tan solo pueden ser vagamente acertadas.

Al fin y al cabo, todos estamos enamorados del amor, como una persona me dijo un día. Y es ahora cuando una triste pregunta viene a mi cabeza: si dejamos que el amor ocupe un lugar en nuestra vida ¿en dónde queda la libertad?

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